
Carla (Ellie Nova) encuentra en el teléfono de su padrastro mensajes de texto dirigidos a otras mujeres (que no son su madre) y lo confronta, amenazándolo con contárselo todo.
El padrastro (Ryan Driller) intenta explicarse: su madre ya no quiere tener relaciones sexuales con él, pero, en lugar de terminar el matrimonio, le ha dado una especie de «permiso especial»: lo anima a buscar a otras mujeres para satisfacer sus necesidades sexuales. Carla no queda convencida, pero dice que lo pensará antes de delatarlo ante su madre.
Esa noche, Ryan se cuela en el dormitorio de su hijastra para recuperar su teléfono; sin embargo, antes se acerca a la cómoda, toma una de sus bragas y la aspira profundamente. Al encontrar el teléfono en una mesita de noche, se excita al ver a la joven durmiendo en topless, sin estar cubierta por la sábana. Al principio, como un buen padre, sube la sábana para cubrir su desnudez. Pero luego, se desliza en la cama junto a ella, colocándose detrás en posición de «cucharita» y teniendo cuidado de no despertarla. Descubre su cuerpo y mantiene la mano suspendida sobre su piel, con ganas de acariciarla, aunque inicialmente resiste el impulso de tocar a su hijastra.
Pero la tentación es demasiado fuerte: Ryan se quita los pantalones cortos, se presiona contra sus sugerentes glúteos y comienza a acariciar suavemente el cuerpo de Carla. Ella se despierta, sobresaltada al descubrir que tiene a alguien en la cama con ella. Le exige una explicación de por qué está en su cama, y el pobre Ryan solo atina a balbucear: «Dios, esto se ve muy mal». Se dirige hacia la puerta diciendo, con aire avergonzado: «Hablaremos de esto mañana», pero ella le ordena con firmeza: «Espera. Quítate los pantalones otra vez. Quiero verte sin pantalones, desde atrás».
Desconcertado, él obedece después de que ella amenaza con gritar y despertar a su madre. Carla le hace señas para que se siente en la cama a su lado y le revela lo que tiene en mente: para evitar que la familia se desmorone, ella se ofrece a ser su «sustituta sexual», asegurándole que su madre nunca se enterará, ya que ninguno de los dos dirá nada. Ella lo besa y Ryan se da cuenta de que esto no es ninguna broma.
Ella se quita la sábana de encima y empieza a acariciarse el coño, diciendo: «Estoy tan mojada por ti, papi. Solo quiero ser una chica buena para ti». El padrastro capta la indirecta, toma el relevo acariciando y luego introduciendo sus dedos en el coño de ella mientras se besan. Poco después, él empieza a practicarle sexo oral a su hijastra y ya no hay vuelta atrás. Mira cómo se desarrolla esta escena prohibida…


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