
Lana lleva saliendo con su novio poco más de un año. Solo hay un problema: él juega. Mucho. Ya sea al billar o al póker, siempre se arriesga y suele perder. Cuando un jugador empedernido, el Sr. Wallace, le gana jugando al billar, Lana se encuentra en una situación aún más complicada. Sería el premio gordo si su novio no hubiera tenido suerte. Mientras la llevan al dormitorio, está entusiasmada con la idea de ser dominada por este hombre sexy y poderoso. Esta apuesta le ha dado sus frutos, pues está a punto de experimentar el mejor sexo de su vida.
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